Antes de saber que existías,
un ojo de siete gamas
que miraba en paz la vida celeste del mar,y las arenas desnudas del norte,
desde las medusas a las alturas cordilleranas.-
Te intuí curiosa de la luz,de esa luz perfecta y transformadora
que suele bajar a recordarnosque el yo eterno nos habita
y que pertenecemos a la tierra padre,y al universo madre
que parió la vida en el infinito,
en el todo y en la nada.-
Eras entonces la cíclope invisible
que aguardaba que el cosmoscruzara tus caminos con la cocreación.
Eras la que esperaba la inteligencia infinita,el conocimiento absoluto,
la dimensión eterna,para construir más andamios de luz
más posibilidades, más existencia cotidiana,
en estos tiempos, en la dualidad.-
Entonces escuché tu mar,tu voz de madre inmensa,
tu zumbido acogedor,tu puerta desplegándose.
Lo inasible separó tu lejaníay te vi llegar sonriente,
plateada, azul, rosa, verdey advertí que eras una cíclope de tres ojos,
de tres ojos certeros e invisibles,de tres ojos silenciosos e invulnerables,
ojos que ven lo que no existe,que crean lo impalpable,
y que intencionan el amor
hacia todo lo viviente.











queda guardada en mis favoritos, ¿qué más podría decir ...? cariños siempre, @nnita
La razón no me ha enseñado nada, todo lo que sé me ha sido dado por el corazón. León Tolstoi